TENKAI HEN - RESUMEN PRELUDIO<o:p></o:p>
<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p>

Seiya se encuentra inconciente en una silla de ruedas en el balcón de una casa del bosque. Llegan tres ángeles al sitio dispuestos a darle muerte a Seiya. Uno de ellos lanzan un conjunto de lanzan hacia Seiya pero ninguno logra darle, sólo una lanza logra rozarlo. Los ángeles están dispuestos a castigarlo por haber levantado su puño contra los dioses. El que lanzó las lanzas coje una y la lanza contra uno de los cuartos de la casa; de ahí sale Athena y hace desaparecer las lanzas que habían rodeado a Seiya. Athena no permite que le hagan daño a Seiya, los ángeles le dice que su hermana Artemisa fue la que los envió a matar a Seiya, pero sin embargo Saori se mantiene en su posición.
<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p>
<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p>

El sol se oculta y una gran luna invade el cielo, eso sólo lo puede hacer la diosa de la luna: Artemisa, quien se presenta ante Athena. Artemisa se siente decepcionada de Athena por dejar vivir a alguien que ha levantado su puño contra los dioses, pareciera como si olvidara su papel de diosa. Uno de los ángeles percibe el divino cosmos de Athena y la reconoce como tal.

Athena le hace entrega a Artemisa de su báculo, que sería darle el poder sobre el Santuario a todo aquel a quien se le entregue, se la da con la condición de perdonar los pecados de los caballeros de bronce, Artemisa acepta siempre y cuando Seiya y los demás dejen de luchar, Athena acepta. Artemisa se lleva a Athena hacia el Santuario.
<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p>

Ya de noche, Seiya tiene una visión de su pelea contra Hades, en la que el dios logra clavarle su espada en el pecho de Seiya. En ese momento se despierta y siente la ausencia de Saori.
<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]--><o:p></o:p>

En un extraño lugar, los caballeros dorados son juzgados por espíritus por haberse levantado contra los dioses; Shion se defiende argumentando que siempre pelearán por Athena, pero sus almas serán selladas como castigo, Dohko demuestra que no les importa lo que pase con ellos, siempre habrán caballeros dispuestos a pelear por Athena. Los espíritus hacen cumplir su castigo sellando las almas de cada caballero dorado dentro de estatuas con la forma de cada uno de ellos levantados sobre un gran arbol. Artemisa piensa destruir la humanidad, Athena le ruega que no lo haga y piensa dar su vida a cambio del perdón de los dioses.
