El escribano no sabía, ni tuvo siquiera el presentimiento, que iniciaría una extensa bibliografía referida a estos hombres. Más de dos centenares de obras tratan del tema iniciado por Pigafetta, unas fabuladas, otras científicas.
Todos el acervo escrito, revisado críticamente, cotejado en sus fuentes, demuestra que se trataba de un grupo de cazadores recolectores, que desde un tiempo inmemorial habitaban el sur de la Patagonia Continental. Un cuadrilátero que enmarca por el norte el río Santa Cruz, la cordillera por el oeste y el atlántico por el este. Un territorio que abarca 60.000 Km2, solar histórico de la etnia que a lo largo de varios milenios, cuyos orígenes son desconocidos, logró afincarse en las planicies estepárias, barridas por los vientos y desarrollar una cultura bastante superior a las de los pueblos antes estudiados.
Esta etnia data del décimo milenio, descendiente tal vez de los primeros hombres descritos por Junius Bird, como "Hombres de Fell". Es insuficiente aún la información que se posee, para conocer su vigencia y extensión a lo largo de los siglos, sin que en ellos hubiera una expresión marítima. Los trabajos de Joseph Emperaire, Annette Laming, Junius Laming, Junius Bird y más tarde Luis Felipe Batte, Omar Ortiz, Julieta Gómez y Alfredo Prieto, además de los recientes trabajos de Massone, permiten una visión parcial que puede suponerse principal y que demuestran un prolongado poblamiento que haría referencia directa con los restos encontrados en la Patagonia Sur y Central (Chile Chico, Rio Pedregoso, Alero Entrada Baker, Cueva de las Manos, Rio Pinturas y Cueva de los Toldos). Por otra parte, autores como Gradin, Ashero, Gómez Otero, han postulado dos horizontes culturales independientes, al norte y al sur del Río Santa Cruz.
Abundante idustria lítica, flechas, dardos y lanzas, raspadores frontales pequeños y grandes, boleadoras esféricas con surco ecuatorial, pequeñas y grandes, para captura de presas de respectivo tamaño, son instrumentos constantes y abundantes fabricados con xílex, caledonia, cuarzo, jaspe y ópalo, cuya extracción reporta un área más extensa que la que podemos imaginar en la actualidad.
La predominancia de avestruces y guanacos en la fauna terrestre, está demostrada en la tecnología instrumental y avalada por los copiosos restos óseos en todos su asentamientos arqueológicos.
Debe darse por supuesto, que la dieta cotidiana de estos cazadores se complementaba con subproductos naturales como huevos, bayas, hongos y raíces comestibles que andando el tiempo y acorde con una razón económica pudo formar una conciencia de sociedad cuyos ritos y prácticas ceremoniales estaban relacionadas con su hábitat. El arte rupestre, actualmente visible en la Patagonia, correspondería a los distintos estados evolutivos de la cultura Aónikenk. El patrón estilístico muestra estilos comunes, con variaciones locales a manera de subestilos.
Hay representaciones antropomorfas y zoomorfas con su correspondiente diferencia de antigüedad ya que por estudios de la Rupestrología europea, se sabe que el naturalismo prehistórico está relacionado directamente con el objeto que se desea reproducir conservando su forma y actitud, casi como una fotografía, en cambio, desarrollo posterior del razonamiento, habría permitido idiología dentro de este arte, que más que representar la cosa, pretendía dar una idea de la cosa. Es así, como el arte más moderno de esta etnia aunque conserva su carácter antropomórfico y zoomórfico es ideográfico. Lo más antiguo pretende ser una copia del original.
No se puede considerar este arte como ornamental ya que siempre está expresado en lugares de dificil acceso en donde no hay agua, ni otros elementos que permitan la vida permanente. Es sabido que todos los campamentos de estas etnias, presentaban características prácticas respectos de viento, agua, los alimentos y las maderas. Todas las presentaciones pictóricas del arte parietal de los últimos diez milenios en el sector estudiados están lejos de los insumos, por los tanto, no eran figuras ornamentales en sitios para vivir, si no más bien, forman partes de los santuarios o lugares donde los ritos debían ser practicados. Las sepultaciones de cadáveres, como los talleres líricos descubiertos en Aysén y Argentina, no estan relacionados con la actividad pictórica. Diferentes tipos de construcciones dispersas en lo más limítrofe entre la región de Aysen con Argentina, estan relacionadas con tubas y talleres en los que no se encuentra arte rupestre. Actuales estudios de Francisco Mena, demuestra la presencia de esta etnia en sectores como en valle de Rio Ibañez, cercanías de Coyhaique y Lago Verde, en que se repite el esquema de arte rupestre alejados de los sitios de habitación.
La diferenciación de dos grupos, uno meridional y otro septentrional, se basa en las descripciones etnohistóricas de una lista sin fin de exploradores que la inicia Pigafetta en 1520, la continua José Cardiel en 1747 (Jesuita misionero que partiendo de Bns.Ars. llegó hasta Magallanes y describió dos grupos diferentes). Mayor aproximación existe en la obra "Descripción de la Patagonia" del inglés Tomás Falkner que coincide con las descripciones del Jesuita y que sería extendida por el geógrafo Fedrick Lacroix en cuya historia de la patagonia "Tierra del fuego y las Malvinas", hace referencias a las descripciones trazadas por Alside D"Orbigny: araucanos o aucas, puelches, patagones o tuelcos.
Todo lo anterior, puede ser interesante, sin embargo, lo más trascendental en esta investigación, lo constituye la obra del inglés George Musters, agudo observador y fiel relator de los pueblos aborígenes que conociera en su viaje transpatagónico entre 1869 y 1870. Él intimó, vivió entre los patagones, que se denominaban a sí mismos, ahonikanka, o Tchonek y que declara son conocidos como Tehuelches o sonekas.
En conclusión, se sabe, que los Tehuelches están constituidos por dos grupos, como se ha mencionado, comprobado últimamente por Rodolfo Casamiquella que a través de sus expresiones líricas y artísticas descubre ambas etnias.
Son grandes de cuerpos, tanto los hombres como las mujeres, dice Juan Ladrillero, aspecto que seguramente impresionó a Pigafetta, por su soberbia, espléndidas formas, que lo haría expresar su admiracióm por su porte. El mito del gigantismo mencionado al principio tuvo un temprano malentendido de interpretación, sin embargo, es indudable que sus características físicas de hombres y mujeres, eran más gruesas y longas que las del hombre occidental. No obstante lo anterior, mucho de lo que se ha escrito de esta etnia respecto de su porte no pasa de ser un embuste ya que no eran gigantes, sino pueblos con una contextura física diferente a los conocidos como fuégidos.
No resulta fácil una caracterización adecuada del espíritu de un pueblo casi desaparecido cuando para ello sólo se dispone de testimonios subjetivos, sin embargo, su rudeza, propia del exigente ambiente, su índole áspera, mezclado con su afabilidad y sencillez, generosos y hospitalarios hacen de ellos, un grupo sólo comparables a nuestros Mapuches. Su alegría, su buena fe, descrita por todos los viajeros al igual que su gran autoestima y su sentido del humor, los sitúa como uno de los pueblos más desarrollados de latiloamérica. Eran individualistas, libertarios, independientes e igualitarios, con una tolerancia colectiva que raya en el anarquismo natural. Su lealtad y honradez en el trato, los hace especiales, no obstante su mutabilidad de ánimo, no entendida por el observador occidental, desdibuja la comprensión de su carácter. Eran impulsivos y vengativos, dados a la cólera repentina y a veces crueles.
La mutabilidad de sus decisiones no preocupa a los indígenas, es observada por los occidentales como una falta, pero más parece, el subproducto de la incomprensión. Así mismo, su pereza y su ocio, hacen que los observadores cargados de subjetividad equivoquen el camino de la interpretación de su sentir, ya que en su ambiente y con las características especiales de relaciones personales, nunca fallaban con su grupo. Sus defectos más bien de índole bárbara para los occidentales, estan relacionados con el Euro centrismo de quien los observaba.
ONAS:
Selk’nam se llamaban a sí mismos. Onas era el nombre con que los designaban sus vecinos yamanas (o yaganes). Estos dos grupos y el de los alakalufes habitaron -durante más de diez mil años- el archipiélago fueguino: los selk’nam casi toda la Isla Grande; al oeste el pueblo alakaluf y desde las costas del canal de Beagle hasta el cabo de Hornos los yamanas. Hubo también un cuarto pueblo -los haush-, aparentemente ligado a los selk’nam, en el extremo sudeste de la Isla Grande.
Los yamanas y los alakalufes prácticamente vivían en sus canoas (podían pasar en ellas semanas enteras), dedicados a cazar lobos marinos, nutrias y aves; a pescar y a recolectar mariscos. Esa vida, sin embargo, no era más dura que la de los selk’nam: en aquellas latitudes, la caza terrestre era relativamente menor y de menos valor calórico que la fauna de mar. Quizá por eso los onas eran más beligerantes que sus pacíficos vecinos.
Su alimento principal era el guanaco; si no, zorros, roedores (particularmente el coruro) o lo que consiguieran, además de los mariscos que las mujeres pudieran recolectar en las costas.
Los selk’nam se agrupaban en clanes o parentelas de no más de cincuenta personas, y aun dentro del clan se mantenían aislados. No reconocían jefes, pero respetaban mucho a los kemal, ancianos que por su sabiduría hacían las veces de consejeros, y a los kon, sus médicos.
Vivían con la casa a cuestas, tras los pasos de las manadas de guanacos. El único límite era el del territorio de caza del clan: trasponerlo sin permiso era guerra segura.
Sus viviendas se adaptaban también a la geografía: los grupos septentrionales, que fatigaban las praderas, armaban tiendas con pieles sostenidas por varas de madera; los del sur, que tenían a su disposición los bosques cordilleranos, las construían con troncos, barro y pieles.LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS
La búsqueda de alimento signaba la vida cotidiana. Conseguir comida era tarea de los varones, cuya excelencia en el uso del arco y la flecha se hizo proverbial (nada más difícil que cazar un guanaco).
Como ellos debían andar siempre al acecho, las mujeres cuidaban la casa, consumían mariscos si el hambre obligaba a hacerlo y, durante los traslados, cargaban las tiendas en bolsas de cuero y cestos de junco, junto con los utensilios y los hijos que aún no caminaban.
La familia era poligámica, y muchas veces ocurría que la primera esposa buscaba una segunda para su marido: así podían compartir la carga durante las continuas mudanzas.
Cuando hacía frío vestían y calzaban pieles de guanaco, cuyos tendones y tripas les servían para coser y fabricar armas. Usaban adornos con conchillas y huesos y se pintaban de pies a cabeza con polvos mezclados con grasa (además de protegerlos del frío, esas pinturas "contaban" cosas del portador: si estaba por casarse, por ejemplo, o si había perdido algún pariente).
Los chicos se criaban con sus madres y los varones, al llegar a la adolescencia, comenzaban un largo período de iniciación durante el cual aprendían a obtener comida y a desenvolverse como adultos.
La ceremonia iniciática, el hain, era además un motivo de reunión entre mucha gente que rara vez se veía entre sí (aparentemente, el último se realizó en 1936, en el lado chileno de la isla). Una vez superada la última prueba en el hain, los jóvenes podían casarse y largarse por su cuenta. Tenían varias maneras de hallar esposa: por mutuo conocimiento, por negociación con los padres o por la más expeditiva vía de guerrear con los hombres de otro territorio y alzarse con sus mujeres.
En contraste con la vida rigurosa que debían llevar, los selk’nam desplegraron un mundo muy rico en ceremonias, mitos y leyendas: para todo tenían alguna historia.EL REGALO ENVENENADO
Cuando a partir del siglo dieciocho comenzaron a naufragar barcos europeos en las islas fueguinas, los selk’nam rápidamente aprovecharon sus restos; en particular el vidrio de las botellas, que reemplazó al pedernal con que hacían sus flechas. Incluso no tardaron en descubrir que si lo calentaban con su aliento disminuía su fragilidad y podían recuperarlo intacto después de cazar alguna pieza (lo que era sumamente práctico pues no podían darse el lujo de desperdiciar las flechas). Pero ese regalo del mar estaba envenenado: tras aquellos barcos comenzaron a llegar otros. Primero los de los loberos, que acabaron pronto con el principal alimento de yamanas y alakalufes (además de "dejarles" varicela, tuberculosis, alcoholismo y otros males que los llevaron a una rápida extinción). Después -a partir de mediados del siglo pasado- los de los buscadores de oro y criadores de ovejas, quienes exterminaron a los selk’nam. ("Se les ha quitado la tierra de sus padres -escribió en 1898 Roberto Payró-, y lo que es peor… los nuevos pobladores les han ahuyentado las focas y diezmado los guanacos, dejándolos en la indigencia, y luego los matan si se atreven a robar una oveja para comer.")
La infamia no tuvo límites: algunos hombres organizaban redadas y llevaban a Europa a sus prisioneros como espectáculos de circo. Entre ellos, un tal Maurice Matre se llenó los bolsillos con un grupo de niños y adolescentes selk’nam presentados como "caníbales", enjaulados y alimentados con carne cruda que les arrojaban para diversión y espanto de quienes visitaban la Exposición de París de 1889.
Por esos años también comenzaron a llegar a Tierra del Fuego misioneros católicos y protestantes. Algunos salesianos supieron acercarse a ellos con respeto; el pastor Lucas Bridges les dio trabajo y protección en sus estancias. Pero la actitud de otros fue más intransigente y varios terminaron muertos por los selk’nam.
El padre Martín Gusinde (1886-1969) hizo varias expediciones: entre 1918 y 1919 convivió con los selk’nam, entre 1919 y 1922 con los yamanas y entre 1923 y 1924 con los alakalufes. Gusinde era sacerdote, pero además etnólogo y -sabedor de que en poco tiempo no quedaría ninguno vivo- se preocupó por documentar la vida cotidiana de esos pueblos: su trabajo como fotógrafo le valió el apodo selk’nam de Mankancen, "cazador de sombras".
"En la soledad del confín de la tierra -escribió después-, han vivido felices y contentos por siglos hombres con la forma de vida más simple; las generaciones se iban sucediendo en su modo de vida inalterable, vital y potente. Muchos eslabones podían haber prolongado esta cadena. Hasta hace poco el indio nunca había servido de estorbo para nadie en el mundo. Un puñado de ávidos europeos quiso acumular riquezas temporales. Apenas les alcanzaron cinco décadas para borrar, sin dejar rastros, al milenario pueblo indígena. ¡Ése es el destino del mal comprendido pueblo selk’nam!"
Los textos de Gusinde fueron editados en alemán y sólo hace unos pocos años en español. Pero sus fotos están ahí, algunas expuestas durante este mes en la galería de la empresa Agfa Argentina, como último registro poco antes de la masacre definitiva.DE OTRA FUENTE...
Para ver el LINK que hay acá tenés que dejar de ser rata, registrarte y tener al menos 1 post.Los Selk'nam vivían en la Isla Grande; eran, con los Tehuelches, los indios más grandes de América, con 1,80 m de tamaño medio, y su fuerza física asombraba a sus visitantes europeos (en el siglo 17, el tamaño medio de los europeos rondaba los 1,65m), como a sus vecinos indios, quienes les temían bastante. Sobre todo eran cazadores, nómades, y a veces pescadores en los ríos. También solían compartir con los yamana a una ballena varada en una playa; en paz con los yamana en esa oportunidad, aprovechándose así de la grasa del animal. El guanaco constituía su principal fuente de carne, pero también cazaban aves y roedores. Y también se nutrían de cosecha de frutas y hongos.
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Su arma era el arco, el cual además de necesitar destreza requería ser fuerte, por su tamaño. En casi cada ocasión o actitud de la vida diaria se nota la fineza de sus costumbres social. Cuenta Lucas E.Briges : "Al carnear un guanaco, los onas generalmente dividían la res en seis pedazos para facilitar su transporte. Esta vez, Tamimeoat cortó el animal en tantos trozos como hombres y a cada uno le arrojó su parte. En cada caso, el beneficiado era el único individuo que no mostraba interés en este reparto ; simulaba estar arreglando el fuego o sacando sus mocasines, o mirando al vacío, hasta que otro miembro del grupo le llamaba la atención sobre el regalo recibido ; entonces él lo levantaba casi sin mirarlo, y sin demostrar ningún placer, lo ponía a su lado.
Talimeoat y Kaichin no se habían reservado ni un pedacito, ni siquiera el pecho, que siempre era considerada la porción del matador. Después de un rato, algunos de aquellos a quienes, quizás a propósito, se les había dado una porción mayor que a los demás, la dividieron con los afortunados cazadores. Entre los indios onas ése era el modo correcto de repartir la carne en tales circunstancias..."
Aunque eran nómades, la Isla Grande había sido dividida en 39 'distritos', separadas por ríos, piedras, árboles,... distritos trasmitidos de padre a hijos, mientras una 'familia ona' viviendo en ese territorio podía alcanzar 120 individuos. Ese reparto instituía algo como la propiedad, y cada tribu normalmente no se iba de caza afuera de su propio distrito, sino a veces para hacer la guerra, o con un ceremonial muy preciso (o torneos de lucha).
Dice Lucas E.Briges : "Los Onas no tenían jefes hereditarios no electivos, pero los hombres que sobresalían por su habilidad, casi siempre se convertían de hecho en dirigentes. Sin embargo, uno podía ser el jefe de hoy y otro mañana, pues se lo cambiaba según la empresa a cometer y se designaba al mas vehemente partidario de cada una. La categoría social entre ellos fué bien definida, años después por el jovial Kankoat.
Un hombre de ciencia nos visitó una vez en esa región, y en contestación a las preguntas que me hacia le dije que los onas no tenían jefes, según nuestra aceptación de la palabra. Viendo que el no me creía, llamé a Kankoat, que entonces hablaba bastante bien español. En contestación a la pregunta que le hizo el visitante, Kankoat demasiado amable para contestar con una negativa, dijo : 'Si, señor, los onas tenemos jefes : todos los hombres son capitanes y todas la mujeres son marineras.'
No conocían la disciplina. Sin embargo, el mas despiadado, el mas fuerte, ya sea físicamente o mentalmente, o el asusto capaz de una traición, podía dominar la comunidad."
Esa otra anécdota de Lucas Bridges muestra esa sensibilidad de los Onas : "Talimeoat y yo contemplamos largo rato y en silencio los sesenta y cinco kilómetros de colinas cubiertos de bosques que se extendían a lo largo del lago Kami (lago Fagnano), envueltos en los tintes del magnifico crepúsculo. Yo sabia que él buscaba en la distancia cualquier señal de humo de los campamentos de amigos o enemigos. Luego se sentó a mi lado y olvidó su vigilancia y hasta mi propia presencia. Yo, al sentir el frío de la tarde, estaba a punto de proponerle que nos pusiéramos en marcha, cuando exhaló un profundo suspiro y dijo para sí, en voz queda, y con el acento que sólo un ona puede dar a sus expresiones : 'Yak haruin ! (¡Mi tierra!)'."
Cuenta Lucas E.Briges, con su humor british, esa anécdota bien graciosa : "Uno de los onas se ausentaba frecuentemente por largos periodos para trabajar en la isla Picton. Durante una de sus ausencias, su mujer dió a luz un niño de tez blanca, pelo rubio y ojos celestes (debo dejar bien establecido que mis ojos son castaños y que en esa época mi pelo era casi tan negro como el de un ona). Yo, perplejo, me preguntaba qué diría el indio al ver ese extraño vástago.
A su subido tiempo volvió el indio de la isla Picton, y uno o dos días después vino a visitarme para pedirme una pastilla de jabón ; no del común, sino del mágico jabón de color de vidrio oscuro y forma de un huevo de ganso de las montañas. Yo no comprendí al principio a qué se refería ; pero él me explicó de muy buena fé que durante su ausencia su mujer había tenido un hijo moreno como todos los niños onas, pero que cuando él lo había conocido ya se le había aclarado maravillosamente la piel y el cabello. Al preguntársele a la esposa sobre esta increíble transformación, ésta, apoyada por el testimonio de las dos mujeres que la habían atendido, atribuyó el milagro a una pastilla de jabón mágico que le había dado mi hermana Alicia. Dijo también que un poquito de jabón había entrado en los ojos del niño, que se había vuelto al momento celestes como el cielo. El orgulloso padre estaba tan impresionado por esas maravillas que venia a buscar otra pastilla."
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Nos cuenta Lucas Bridges esas anécdotas sobre la educación de los niños : "Cuando una criatura, sana en apariencia, lloraba incesantemente, la madre daba muestra de impaciencia y solía gritar prolongadamente dentro de los oídos del pequeño. Generalmente, el niño cesaba de llorar. [...]
Cuando un niño tenia sed, la madre, para evitarle la impresión del agua helada, la entibiaba en su boca y luego la dejaba caer dentro de la de su hijito."
"Los niños eran tratados cariñosamente por todos y muy apreciados por sus padres. Aunque esta gente jamas se besa, he visto a algunos hombres acercar sus labios a los cuerpecitos de sus niños.
Cuando los hombres se hacían demasiado viejos para salir a cazar, podían contar que sus hijos los abastecerían y defenderían. Siempre se podía encontrar a otra mujer pero a los hijos no era tan fácil reemplazarlos." "Al ona no le preocupa el vestido ; para él, sólo es motivo de vergüenza mostrar el cuerpo cuando es deforme u obeso ; este último defecto demostraría que es un glotón y que, como probablemente no es cazador, su mujer tiene que alimentarlo con pescado [...] El cazador tiene que ser delgado y no comer demasiado, porque sino se volvería vago, mientras sus mujeres tiene que ser gordas (prueba de que esta un cazador q se respecta)"
La poligamia era común, pero era raro que un hombre tuviera más de dos mujeres, lo cual hubiera sido considerado con una mezcla de envidia y de burla.
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Mito del papagayo, de las temporadas : "Los papagayos Kerrhprrh, descendientes de Kamshoat, son pájaros ruidosos quien prevenían al guanaco de la llegada de los cazadores, o se burlaban de las dificultades de un ona para cruzar un terreno difícil.
Hace mucho, mucho tiempo, cuando todos los arboles del bosque estaban siempre verdes y sólo perdían sus hojas al morir, el joven Kamshoat comenzó a iniciarse en los secretos de la Logia. Había dejado de ser un telken (un niño), era ya un klokten (iniciado), y partió solo en uno de esos viajes a que su condición lo obligaba. Pasó tanto tiempo sin saberse nada del él, que los suyos lo dieron por muerto, y quedaron muy sorprendidos cuando un día apareció entre ellos.
No había cambiado mucho, pero hablaba demasiado ara un klokten, que debe callar y pensar. Contaba de un maravillo país, muy lejano en dirección del Norte que había visitado ; afirmaba que sus bosques perdían las hojas en el otoño y morían, pero que en la primavera el calor los hacia revivir y las hojas volvían a brotar tan verdes como antes. Naturalmente, nadie dió crédito a semejante historia ; una vez que un árbol ha muerto no puede volver a vivir, así es que se burlaron de Kamshoat y lo llamaron mentiroso. Este no los aguantó y, furioso, volvió a irse, pero esta vez su ausencia fué mas larga aun. Volvió transformado en un enorme papagayo, con plumas verdes en el lomo y coloradas en el pecho, tales como las de sus actuales descendientes. Era otoño, y Kamshoat voló de un árbol a otro en esos bosques siempre verdes, pintando las hojas de rojo con el color de su pecho. Estas hojas pronto cayeron al suelo y la gente se asustó, temerosa de que los arboles hubieran muerto. Los papeles se habían cambiado, ahora era Kamshoat el que se burlaba. Él les anunció que en primavera todos los arboles volverían a vivir, y entonces todos se sintieron de nuevo felices. Kamshoat, debido a su grito, fué llamado Kerrhprrh."
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unas palabras selk'nam :
<TABLE border=1><TBODY><TR><TD vAlign=top align=left width=234>Sol : Kré / kran
Luna : Kréen / krä
Noche : Kauk'n
Día : Kerren
Hombre : C'ón / Chohn
Mujer : Naa / Nah</TD><TD vAlign=top align=left width=227>Uno : Sós
Dos : Sôki
Tres : Sauki
Cuatro : Koni-sôki
Cinco : Kismarey</TD></TR></TBODY></TABLE>
YAMANES:
Los indios Yamana (Yagán)
Para ver el LINK que hay acá tenés que dejar de ser rata, registrarte y tener al menos 1 post.El Yamana, imposible de integrase, "se vuelva con delicia a su casa, a su vida independiente y de vagabundeo" (Hyades). Eran los fueguinos lo mas bajos de estatura, de 1,44 a 1,64m, de tronco, hombros y brazos muy desarrollados frente a sus enclenques piernas. Tampoco estaban acostumbrado a caminar que en la tierra se tenían siempre sobre una pierna, luego cambiando por la otra, torpes, sin poder mantenerse quietos, caminando inclinados hacia delante, incómodos, inquietos.
Usaban arpón, lanza y honda, esa con una destreza tremenda. No usaban el arco.
Dice Lucas E.Briges : "Para cazar pájaros y pescar, los yaganes usaban arpones de punta de hueso, a veces de mas de treinta centímetros de largo, con muchas barbas. Para despegar mariscos, lapas y a veces para buscar cangrejos, usaban arpones de madera de cuatro puntas firmemente unidas a la vara. Pero para cazar mayor utilizaban un gran arpón de hueso de cuarenta centímetros de longitud, provisto de una enorme púa y fijado en una ranura, medio suelta, en el extremo de una sólida caña de unos cinco metros de largo, bien pulida y terminada en punta. Al arpón estaba atada una correa firmemente sujeta a la caña a la altura del tercio de su largo, del lado de la púa, de manera que cuando el arma entraba en el cuerpo de la foca, de la marsopa y alguna vez en el de una ballena diminuta, y el animal se lancía mas adelante, la caña se soltaba y, arrastrada por la correa, giraba formando ángulo casi recto con la dirección en que nadaba la víctima, cuya velocidad, por consiguiente, se reducía mucho y permitía al perseguidor alcanzar en su canoa al exhausto animal y atravesarlo con otros lanzazos que ponían fin a la lucha."
"Las mujeres tenia métodos propios para pescar. Usaban sedales hechos con sus propios cabellos trenzados ; cerca de la carnada ataban a la caña una piedra perfectamente redondeada con una pequeña ranura hecha ex profeso para sujetar la línea. La canoa, sólidamente amarrada a una mata de algas, tenía una borda al nivel del agua, sobre cual las mujeres tendían sus cañas. Usaban como carnada colas de pececillos, y una vez engullida por la infortunada víctima, la caña era recogida sin sacudidas. Inconsciente del peligro y sin querer abandonar su alimento, el pez se prendía en el, y en cuanto estaba a algunos centímetros de la superficie la diestra mano de la pescadora lo agarraba y lo depositaba en la cesta destinada a ese objeto. [...] Para pescar peces como el pejerrey y el robalo tenían otro sistema ... "
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Las conchas mas que comida también les servían para hacer herramienta.
A pesar de que ninguno de los pueblos fueguinos ha practicado alfarería, ni tejidos, los yamanas eran los mejores cesteros. Los yamanas, como los alakalufs, mantenían permanentemente un fuego en su canoa (sobre un poco de arena). Si se apagaba el fuego, el riesgo era de una muerte por el frío. Hacer el fuego era una de las primeras tareas que hacían cuando en tierra.
Cuenta Lucas Bridges : "Los fueguinos cumplían muy estrictamente ciertas practicas sociales y, aunque el robo y la mentira eran moneda corriente, se consideraba como una ofensa mortal culpar a alguien de mentiroso, ladrón o asesino."
Cuando una mujer da a luz una niña, al día siguiente, aun en los mas riguroso del invierno, toma a la neonata sobre sus espaldas y con ella entra en el agua, sumergiéndose hasta el cuello.
Como las mujeres alakalufes, solo las mujeres yamana saben nadar, y manejan la canoa.
Dice Lucas E.Briges : "... vivían a menudo en lugares donde en una extensión de muchos kilómetros no se encontraba una playa en que fuera posible botar sus canoas al mar. Debían, por conseguir anclarlas, fuera de las rocas en el lugar mas amparado que pudiesen encontrar. Esta maniobra la realizaban las mujeres. Después de descargar la canoa y de que el hombre se hubiese internado en el bosque en busca de combustible, la mujer remaba algunas brazas hacia afuera entre las espesas algas, que formaban un espléndido rompeolas ; juntaba un haz de ramas de aquellas plantas, semejantes a cuerdas, y aseguraba con ellas la canoa, que quedaba así firmemente atada a sus raíces. Cumplida esa tarea, nadaba hacia la costa y corría en busca del fuego de su choza, para secarse y entrar en calor. Las mujeres nadan como perros y avanzan sin dificultad entre las algas. Nunca he visto a un hombre blanco que fuese lo bastante arrojado como para intentar tan peligrosa hazaña. Aprendían a nadar en la infancia ; sus madres las llevaban consigo para acostumbrarlas. En invierno, cuando las algas estaban cubiertas por una fina capa de nieve, ocurría a veces que la niñas dificultaban la natación a sus progenitoras al subirles a la cabeza para escapar de las aguas heladas."
Dice Lucas E.Briges : "... ella se había casado después con un joven de unos dieciocho años que estaba allí a su lado. Elle tenia mas de cincuenta años. Esta diferencia de edad era corriente en los matrimonios yaganes ; hasta que se aconsejaba, no solo para conveniencia de los hombres viejos, sino también para la de los maridos jóvenes, que disponían así de mujeres de gran experiencia que sabían atender a sus necesidades, aconsejarlos bien, manejar las canoas y ayudarles de muchos modos, en circunstancias en que las jovencitas hubieran fracasado."
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unas palabras yamana :
<TABLE border=1><TBODY><TR><TD vAlign=top align=left width=234>Sol : Leum / lëm
Luna : Anoka / hánuxa
Noche : Lakar
Día : Maola
Hombre : Ua
Mujer : Kipa / Keepa</TD><TD vAlign=top align=left width=227>Uno : Kavuéli
Dos : Amaka
Tres : Maten
Cuatro : Kargá
Cinco : Kup'asprá</TD></TR></TBODY></TABLE>
Tomas Bridges ha recopilado cerca de 32.000 palabras Yagán, la riqueza de ese idioma es sorprendente, no solamente por su vocabulario, sino tambien por su gramatica. Dice Lucas E.Briges : "La creencia de que eran caníbales no fué la única equivocación de Carlos Darwin con respecto a los fueguinos. Al escuchar sus conversaciones le impresiono la constante repetición de las mismas frases y llego a la conclusión de que su idioma no podía abarcar mas de un centenar de palabras. Nosotros, que le hemos hablado desde niños, sabemos que esta lengua, dentro de sus propios limites, es infinitamente mas rica y expresiva que el inglés o el español. El 'Diccionario Yagán o Yamana-Inglés', escrito por mi padre, contiene no menos de treinta y dos mil palabras e inflexiones, que podrían haber sido considerablemente aumentadas sin apartarse del idioma correcto." Agrega : "Los yaganes tenían por lo menos cinco palabras para el vocablo 'nieve' ; para 'playa' tenían mas aun ; la elección del vocablo correcto dependía de varios factores, ya sea la ubicación de la playa con relación al que hablaba, o al hecho de haber tierra o agua entre el mismo y la playa o la orientación de esta. Las mismas palabras variaban de significado de acuerdo al sitio ; así, une palabra empleada estando en una canoa tenia distinto significado que cuando se pronunciaba para describir el mismo objeto estando la persona en la tierra.
[hahshuk, playa guijarrosa, duan, playa pedregosa, lahpicun, playa fangosa, asetan, playa arenosa, wahan, playa sobre la cual se ponen en seco y se dejan las canoas...]
Para expresar relaciones de familia, los yaganes tenían por lo menos cincuenta palabras diferentes, cada una destacando alguna particularidad."
Grande riqueza se muestra también en el uso de los verbos : ata, levantar con las manos, mnikata, elevar en los brazos, kumata, elevar un objeto con la extremidad de otro, gaiata, elevar un objeto con la punta de otro, mulata, levantar una cosa con dos dedos de manera de taza...
Dice Bove (citado de A.Coiazzi) : " La lengua yagana difiere sensiblemente de la de sus vecinos, los alacalufes y los onas ; y mientras las palabras de estos últimos son duras, guturales, formadas de consonantes, las de los primeros son dulces, agradables, llenas de vocales. Esta riqueza de lengua les da a los yaganes una facilidad oratoria verdaderamente sorprendente. Mil veces vi en las chozas a varios ancianos tomar la palabra y seguir en el uso de ella horas y horas, sin detenerse nunca, sin una inflexión de voz, sin señal que revelara el menor esfuerzo en el orador." <HR align=center>
Igual como en su idioma, la mitología de los Yamanas presenta una riqueza, una diversidad, una fantasía y una finesa increíbles, sobre todo si se compara con su nivel de cultura material o artesanal, tan rudimentario.
El mito del lobo marino :
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Había una vez una muchacha joven que se alejó de su casa en Wujyasima y se encaminó sola hacia la meseta, donde se puso a jugar, corriendo tras las olas en reseca y retrocediendo ante los rompientes. Un viejo lobo marino enamorado la observaba sin ser visto, y cuando una ola grande la volteó, se encontró ella con el animal a su lado. Como todas las mujeres yaganes, la muchacha era una gran nadadora, y por lo tanto intentó escapar. Pero manteniéndose entre ella y la playa y obligándola a alejarse cada vez mas de la costa, el lobo marino consiguió por fin extenuarla y ella se vio obligada entonces a apoyarse en el pescuezo del animal.
Ahora que su vida dependía de él, la muchacha empezó a sentir simpatía por su extraña escolta. Nadaron juntos durante muchas millas hasta que llegaron a una gran roca donde había una caverna. La mujer sabia que no podría volver jamas a su casa por sus propios medios, así que decidió aceptar lo inevitable y convivió con el lobo marino en la caverna. Éste le traía peces en abundancia, y como no había fuego, ella se los comía crudos.
Después de un tiempo tuvieron un hijo. Parecía un ser humano, pero estaba cubierto de pelos, como las focas. El niño creció rápidamente, y era un buen compañero para su madre, especialmente después que aprendió a hablar, cosa que nunca consiguió el viejo lobo marino. Sin embargo, era tan bueno y amable que la mujer había llegado a quererlo mucho.
No obstante, ella deseaba con toda su alma ver una vez mas su tierra y su gente. Se las arregló para que él entendiera su deseo, y un buen día los tres partieron para Wujyasima. A veces la madre y el hijo nadaban al lado de su protector, otras, él los empujaba por el agua a gran velocidad y a ratos iban montados sobre su lomo.
Por fin, llegaron a la meseta de ripio. El lobo marino se arrastró fuera del agua y se echó a descansar bajo los templados rayos del sol, en tanto que la madre, con su extraño hijito de la mano se encaminó a Wujyasima. En el pueblo se encontró con algunos parientes, que desde hacia mucho la daban por muerta. Grande fué su sorpresa cuando la mujer les contó su historia y el absurdo pequeñuelo les interesó sobremanera.
Después que se hubo tranquilizado el ambiente, las mujeres del pueblo propusieron ir en cano hacia el Este en busca de mejillones de aguas profundas y de esos erizos del mar, que tienen el tamaño y la forma de manzanas achatadas y cuyo duro cascaron está cubierto de rígidas púas que parecen clavos. La joven madre mas acompaño en la excursión, en tanto que los hombres y los niños quedaban en el campamento.
Los niños empezaron a jugar y el pequeño visitante se unió a ellos con orgullo. Los hombres, sin embargo, deseaban comer carne, y como sabían que había una foca en la playa, tomaron sus lanzas y se acercaron al viajo lobo marino y lo mataron. Cargados de carne, volvieron al poblado y asaron la carne. Los niños olfatearon el delicioso aroma de foca asada y no tardaron en reunirse alrededor del fuego. Cuando llegó el momento de distribuir la carne, se le dio también un pedazo al joven visitante, quien, después de probarla, grito encantado -Amma sum undupa (Es carne de foca).
Comiendo aun, echó a correr por el camino para reunirse con su madre, que volvía en ese preciso momento. El niño corrió hacia su madre y le ofreció el ultimo pedazo de carne que le quedaba diciendo que era muy sabrosa. Ella inmediatamente se dio cuenta de lo que había sucedido. Sacó un erizo de su canasta y golpeó con él a su hijo en la frente. El niño cayó en el agua profunda, e instantáneamente transformado en suyna, el pez de las rocas, se alejó nadando.
Las demás mujeres se dirigieron a las chozas para saborear la carne de foca asada, pero la madre se negó a comer y sola lloró al hijo perdido y al viejo y bondadoso compañero. Nunca volvió a casarse con ninguno de los de su raza.
Si se examina un syuna se advertirá que su cabeza es achatada y está marcada con los hoyitos que dejaron las púas del erizo de mar, lo cual basta y sobra para probar la veracidad del cuento."
(Lucas E. Bridges) "Igual que muchas otras tribus indígenas, los yaganes creían que en el pasado las mujeres habían gobernado por su magia y astucia. Según lo que ellos mismos contaban, hacia relativamente poco tiempo que los hombres habían asumido el mando. Parece que se había llegado a esto por mutuo acuerdo ; no hay indicio alguno de una matanza total de las mujeres como la que ocurrió entre los onas, a juzgar por la mitología de esta tribu. No muy lejos de Ushuaia quedan restos de lo que una vez fué una vasta población, donde, según se dice, se efectuó una asamblea de indígenas como jamas se vio ni se vera igual. Las canoas llegaban de todos los confines de la tierra de los yaganes. Fué durante esa transcendental reunión cuando los hombres decidieron hacerse cargo del mando."
COMECHINGONES:
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Indios Comechingones
Hombres barbudos: su nombre significa "morador de cuevas".
La pilosidad es una característica de la raza huárpida y no es común en otros grupos de América. Son de estatura alta y de mayor pilosidad y pigmentación que otros indios.
Economía: Mixta, por un lado el cultivo y por el otro la caza.
Trabajaban la tierra y criaron llamas. Sembraban maíz, poroto, zapallo y quinoa. Los granos eran molidos en morteros fijos excavados en plena roca. Se pueden hallar fácilmente hoy en día.
La base del menú eran los guanacos, ciervos y liebres, los frutos de la algarroba y el chañar.
Costumbres: Vivian en casas semisubterráneas (Ver Imagen) se trata de grutas y abrigos naturales que hallamos en la región serrana. Cavaban las casas en tierra hasta que ahondando en ella quedaban dos paredes naturales, las armaban con madera y las cubrían con paja.
La vestimenta: Tenía gran influencia andina: su camiseta y manta elaboradas con lana de llama, adornados con varillas o vinchas. Las distintas partes de una comunidad estaban comandadas por un cacique.
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Imágenes Realizadas por: Roberto Castellán </TD></TR><TR><TD vAlign=top align=middle width=585 colSpan=2>
Otras características: trabajaron la cerámica con figuras geométricas simples. Moldearon la piedra para confeccionar hachas, puntas de flecha y raspadores para curtir las pieles. Sobresalieron en las pinturas rupestres. Con el tiempo y luego de la fundación de Córdoba, los españoles impusieron el quechua para entenderlos más fácilmente, y los comechingones, ya abatidos, fueron perdiendo sus costumbres hasta dejarlas en el olvido. Se hallaron grandes piezas arqueológicas de esta cultura en las zonas de Candonga, Ongamira y Observatorio. Una gran cantidad de pinturas rupestres hay en Cerro Colorado.
COMECHINGONES: aborígenes de estos lugares, cuyo nombre significa HABITANTES DE LAS CUEVAS. Eran de
Imágenes Realizadas por: Roberto Castellán
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alta estatura, barbados, pacíficos y labriegos. Vivían en cuevas naturales o en espacios semi-enterrados donde llegaban por medio de rampas. (Ver dibujo).
La cadena montañosa que limita las provincias de Córdoba y San Luis lleva el nombre de COMECHINGONES o Sierras Grandes.
CALAMUCHITA: Lugar de muchos Talas y Molles. (También llamado en otra época TALAMOCHETA). OTROS CONOCIMIENTOS QUE PUEDEN SER DE INTERES.
(Tomados de la Revista Minera, Secretaría de Minería de la Provincia de Córdoba)
VOLCANES Y ACTIVIDAD VOLCANICA EN LA PROVINCIA DE CORDOBA.
"SIERRA DE LOS CONDORES": Este lugar es uno de lo puntos turísticos más bellos y famosos de Córdoba, ya que sobre estas rocas volcánicas están construidos los hoteles del complejo turístico de Embalse. Un gran volumen de rocas volcánicas quedó bajo el agua, cuando se llenó la depresión que hoy forma el lago. El tan visitado mirador del Cerro Colorado, es precisamente el lugar en donde mejor pueden apreciarse estas interesantes rocas que alguna vez estuvieron incandescentes.
La localidad de Berrotarán es hoy, un importante polo de explotación de rocas que se utilizan en la industria de la construcción, pues esas rocas negras llamadas basaltos son rocas de tipo volcánicas.
ZONA DE ALMAFUERTE: La localidad de Almafuerte y sus alrededores es un lugar en donde las rocas volcánicas son muy abundantes, tanto es así, que el hermoso Embalse de Piedras Moras lleva ese nombre, precisamente inspirado en el color de las rocas volcánicas que se observan.
ZONA DE RIO LOS MOLINOS: Las rocas de esta zona están muy bien expuestas sobre los cortes de los caminos que unen Alta Gracia y Embalse. En las inmediaciones del Hotel Fátima, en Villa Ciudad de América, en los senderos que desde allí llevan a José de la Quintana, y en las cercanías de Despeñaderos.
EDAD GEOCRONOLOGICA DE LAS ROCAS VOLCANICAS EN CORDOBA
Sin lugar a dudas existen manifestaciones volcánicas en Córdoba.
Son de edad cretácica aquellas que poseen entre 140 y 65 millones de años y de edad terciaria las que tienen menos de 65 millones de años.
(ES CONTUNDENTE AFIRMAR QUE EN LA PROVINCIA DE CORDOBA NO HAY ACTIVIDAD VOLCANICA DESDE HACE 5.000.000 MILLONES DE AÑOS.)
Sierra de Los Cóndores 120.000.000. de años.
Berrotarán 130.000.000. de años.
Almafuerte 129.000.000. de años.
Chaján 75.000.000. de años.
Río Los Molinos 138.000.000. de años.
¿EL CERRO URITORCO ES UN VOLCAN?: DEFINITIVAMENTE NO. No hay cosa más alejada de la realidad, cuando se sospecha o simplemente se imagina, que este cerro es un aparato volcánico. (URITORCO: Cerro de las cotorras en lengua Quichua).
NO HAY NINGUNA ZONA VOLCANICAMENTE ACTIVA NI EN LA PROVINCIA
DE CORDOBA NI EN TODA LA EXTENSION DE LAS DENOMINADAS
SIERRAS PAMPEANAS.
CORDOBAAZUL, agradece a la Secretaría de Minería de la Provincia de Córdoba y en especial a la publicación MINERA, fuente de información de este artículo referente a volcanes y actividad volcánica en la Provincia de Córdoba.
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OTRA FUENTE.....
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UBICACIÓN Los comechingones vivían en las sierras de Córdoba, en la región central de la Argentina; ocupando lo que hoy es la zona de Calamuchita, San Javier y Los Molinos.
El término comechingón procede de "comi" serranía o sierra, "chin" pueblo y el sufijo "gon" plural de la palabra pueblo, "pueblos de las serranías".
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Con la fundación de Córdoba en 1573, comenzó el lento pero inexorable proceso de extinción ya fuere por encomienda, mestización, enfermedades traídas por los blancos- europeos, combates contra los españoles, todo lo cual fue menguando su número e influencia en la región.
VIVIENDAS
Las viviendas de piedra eran más bien bajas, porque la mitad estaba por debajo del nivel del terreno. Por su forma, estas casas-pozo mantenían el calor durante el invierno y eran frescas en verano. Para entrar, había que bajar por una rampa.
En el centro de la habitación reinaba el fogón para cocinar y calefaccionar.
También se establecieron en las concavidades montañosas como refugio natural.
VESTIMENTAS
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