El equipo de Basile obtuvo su primera victoria tras cinco partidos. Messi y Agüero marcaron para la Argentina, Lugano descontó para Uruguay.
El miércoles visitará a Chile

La Argentina entró a la cancha del
Estadio Monumental siendo consciente de la extrema necesidad de la victoria, ante
Uruguay.
¿Motivos? Muchos, tal vez, demasiados: en primer lugar, por la permanencia del técnico que, aun con los 3 puntos encima, no podrá relajarse. El partido del próximo miércoles, como visitante de
Chile, cargará sobre sus espaldas con el peso de la espada de Damocles.
También porque el ánimo de la opinión pública se haría sentir en caso de no lograr una victoria y, tal vez lo más importante, porque hoy la Argentina ya no puede darse el lujo de creer que al
Mundial se clasifica sólo con la camiseta.
La
Argentina ganó, sumó de a tres luego de 5 partidos en los que le fue imposible, logró el primer triunfo por eliminatorias en lo que va de 2008 y sostuvo, costos mediante, el resultado victorioso del primer tiempo.
Triunfo que se consiguió temprano, porque a los 5 minutos,
Tevez desbordó por la derecha, con la pelota dominada se fue cerrando hacia el área para intentar un remate que fue obstaculizado por
Lugano, el rebote pegó en el árbitro y cayó en los pies de un
Riquelme que se destacó en los primeros 15 minutos. El enganche puso un pase magistral, de izquierda a derecha para la cabeza de
Messi que entro sólo, por detrás de la defensa charrúa.
Y aprovechando ese ritmo de juego, se logró el segundo tanto. También fue
Tevez el lanzador de un centro que conecto
Cambiasso en el aire. Su remate cruzado pegó en el palo que devolvió el disparo hacia el medio, para favorecer la entrada de de
Sergio Agüero, por el medio del área, para el 2-0 momentáneo.
Hasta allí, el equipo de Basile se mostraba compacto (ante la poca participación de
Uruguay de la posesión del balón), contundente, rápido y ambicioso.
Pero, en rigor de la verdad, este equipo colmado de figuras no termina de hacer pie.
Basile paró una línea de 4 defensores, conformada por
Zanetti, Burdisso,
Demichelis y Heinze, que nunca se asentó. Si no padeció más de la cuenta, fue porque a
Uruguay le faltó peso ofensivo, pero la imagen más clara para graficar estas líneas, fue el gol de
Diego Lugano, el del descuento, a minutos del final de la primera parte.
Tras un recupero de balón,
Uruguay trepó por la banda izquierda, intentó un pase profundo al área que fue apenas interceptado por
Heinze. Todo el equipo argentino dio por perdida una pelota que seguía en juego y que aprovecho
Luis Suárez, quien mando un centro bajo que recorrió toda el área, sin ninguno de los defensores argentinos dispuestos a evitar que
Lugano pusiera en dudas un triunfo que sólo se contó como seguro, cuando el árbitro paraguayo
Carlos Torres, de muy mala tarea, determinó el final.
El medio fue una zona liberada, una autopista de tránsito demasiado rápido. Porque la pelota no tenía ni receptores, ni distribuidores de juego: a
Mascherano - el más regular-
y Cambiasso, puestos allí para coordinar los cortes en la ofensiva rival y el manejo de las acciones en ataque después, les costaba concretar sus obligaciones.
Y entonces fue ese el momento en el que
Uruguay pareció mejor perfilado para conseguir, por lo menos, el empate. En realidad la
Argentina sólo era desorden y por eso tanto
Pérez, como Egüren y Suárez, empujaban a su equipo hacia el arco defendido por
Carrizo.
El gol, ya descripto, llegó por las desatenciones mencionadas para las cuales ya no debería haber excusas: ni de tiempo, ni de de conocimiento.
Los de arriba no defraudaron:
Messi se mostró más avocado al juego colectivo,
Kun Agüero desequilibró cuando fue necesario y
Tevez, aunque volvió a caminar por la cuerda floja de le expulsión, fue fundamental en la concreción de este resultado que vino a jugar una suerte de respirador artificial.
Ante Chile, el próximo miércoles, no podrán jugar ni Riquelme ni Tevez, por acumulación de amarillas.
Resta mencionar las actitudes de
Alfio Basile, durante el partido: en el primer tiempo,
Messi recibió una falta por la que quedó tendido en el piso, exagerando.
Coco le gritaba: “Quedate tirado y después encaralo para que lo echen”.
En los últimos minutos del complemento, y ante el asedio uruguayo, terminó pidiendo la hora.
Los ánimos se han calmado, pero para terminar definitivamente con el malestar, esta selección no tiene otro camino que ganar partido a partido.
Formaciones iniciales:
Argentina: Juan Pablo Carrizo; Javier Zanetti, Nicolás Burdisso, Martín Demichelis, Gabriel Heinze; Javier Mascherano, Esteban Cambiasso; Juan Román Riquelme; Lionel Messi, Carlos Tevez y Sergio Agüero. DT: Alfio Basile.
Uruguay: Juan Castillo; Jorge Fucile, Diego Lugano, Diego Godín, Martín Cáceres; Maximiliano Pereira, Diego Pérez, Sebastián Eguren, Cristian Rodríguez; Luis Suárez y Sebastián Abreu. DT: Oscar Tabárez.
Fuente: Infobae
Comentario mio: mas allá de que fué un partido desastroso (por el llamado futbol carnicería, y el desastrozo arbitraje), Riquelme dió los 2 centro - gol. El primero levanto la cabeza, miro, y le dijo: tomá cara de bobo, hace el gol. El segundo un centro espectacular que desperdicia Cambiasso pero llega Aguero. En su momento piso la pelota, paró el juego en vez de acelerarlo y que lo uruguayos sigan pegando, controlo la pelota, etc.
Lo destaco porque muchos critican a Riquelme, y hoy jugó un muy buen partido.
Me gustaría que en vez de querer voltear tanto a Riquelme, no se fijan en el "Pupi" Zanetti, y le digan que ya es hora que le deje un lugar a alguien que puede hacer las cosas mejor que el. Aunque de nosotros no depende la carrera de los jugadores, claro.
Bonus:
Este tipo se sarpa jajaja